Nada que oponer a que Zapatero se lleve a las niñas en un viaje que tiene que hacer. Mucho peor es que, con cargo a todos los españoles, se las lleve de compras a Londres o vaya a Berlín a ver a Sonsoles hacer gorgoritos en viajes estrictamente privados pero pagados con nuestros impuestos.
Por otro lado, a diferencia de la situación americana, en España la familia del presidente no tiene papel institucional. Sin embargo, esto lo que significa es que tienen derecho a mantenerse en la intimidad siempre que su conducta se mantenga en un ámbito estrictamente privado.
¿Puede considerarse que su conducta ha sido así de discreta cuando van a hacerse la foto con Obama y su familia que SÍ tiene un papel institucional en Estados Unidos? Claramente, no.
Si Zapatero se hubiera llevado a su familia y, mientras él estaba en la sede de la ONU o en la reunión del G-20 o donde sea, su familia se dedica a comprar en las tiendas de la Quinta Avenida o a dar un paseo por la Estatua de la Libertad, tienen tanto derecho a la intimidad como el que tenemos cualquiera de nosotros.
En el momento en que, voluntariamente, participan en una acción pública por su naturaleza, llámese foto con Obama y familia en un lugar público o participación en el "Día del Orgullo Gay", no cabe ya hablar de privacidad y menos aún tratar de conseguirla por vía censura al mejor estilo de una república bananera.
Cada entorno tiene sus reglas de comportamiento y lo que no puede hacerse es ignorarlas y, más tarde, tratar de imponer la censura para evitar los efectos de haber ignorado esas reglas.

