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martes 8 de diciembre de 2009

HERMANN TERTSCH Y LOS INCONTROLADOS DE MARTIN VILLA

Los que vivimos los primeros años de transición tenemos grabada en la memoria la expresión "incontrolados" utilizada por el entonces ministro del Interior Martín Villa para referirse a bandas de asesinos de ultraderecha sueltos que, entre otros méritos en su curriculum, tienen el crimen de los abogados de Atocha.

Hermann Tertsch es un periodista crítico, amargo y se nota a distancia que la televisión no es su medio pero la salvaje agresión que ha sufrido recuerda demasiado a los "incontrolados" de Martín Villa que acostumbraban a dar palizas a aquéllos que no tuvieran una presencia acorde con sus estrechos cánones cuando no directamente a asesinar.

Es una larga tradición que podemos remontar a la época del Frente Popular con los milicianos que funcionaban también de forma "incontrolada" e incluso más atrás.

Lo primero que hay que criticarle a Hermann Tertsch es su torpeza. Siguiendo la lógica de su propio discurso, cabía pensar que tal vez nos estemos alejando cada vez más de las conductas esperables en una democracia consolidada y, por tanto, un crítico como él no es un ciudadano más y, por tanto, le guste o no tiene que caminar con un servicio de seguridad a su lado.

Eso sí, cuando un periodista abiertamente crítico con un gobierno recibe el tratamiento que ha recibido Hermann Tertsch da mucho, demasiado que pensar. ¿Han vuelto los incontrolados de Martín Villa, es decir, los mismos fascistas aunque tengan un carnet distinto? Tal vez nunca se fueron y ahora tienen otro "look" pero permanecen donde siempre estuvieron: A la sombra del poder de turno.

Se produce la agresión poco después de un montaje de imágenes hecho por el autodenominado "gran Wyoming" donde, en el tono repugnante de los que se refugian detrás de una broma, acusaba a Tersch más o menos de asesino a sueldo. Un poco antes, había hecho una entrevista simulada a Zapatero y le había salido graciosa pero lo de Tersch no tenía ninguna ni creo que fuera ser gracioso la pretensión sino justificar la agresión con un supuesto humor.

No es que la práctica sea original. En un programa aparentemente tan inocuo como "El aprendiz" se ha llegado a colocar como promoción de la final este video http://www.youtube.com/watch?v=tnVNjxWnRWM que, en ningún momento, llegó a aparecer en el programa y donde, casualmente, en ningún momento se ve juntos a los dos protagonistas. ¿Otro montaje justificado con la búsqueda de audiencia?

Tampoco son originales éstos. La por algunos tan llorada Encarna Sánchez, aunque ejercía de defensora de la verdad, utilizaba mucho el truco de las entrevistas simuladas donde ponía su voz en unos tonos que un entrevistado normalmente constituido jamás le habría tolerado y después montaba la supuesta respuesta del supuesto entrevistado.

Hemos cambiado las porras por las cámaras pero es la misma gentuza.